Perdón


Perdón.
Y ahora te veo a través de esa caja, con las mejillas maquilladas y haciendome notar que eras mas bella de lo que recordaba.
No he botado ni una lagrima por ti. Es triste, lo sé.
Han sido días largos y en los que sólo pedía despertar.
Mamá hace tres días te he perdido. Y ni una sola lágrima a salido.
Mamá nunca he sentido algo que me regrese a la vida. Tal vez te debieron decir que tu hija respiraria pero que viva nunca estaría.
Mamá quiero llorar por ti. Quiero sentir mi corazón y que la muerte sea mi consolador y la escalera que me acerque a ti.
Mamá, no puedo matarme por que no valdría la pena. Por que no te quiero.
Recuerdo ante tu rostro esas sonrisas que me dedicabas. Mamá los sueños nunca fueron parte de mi vida a pesar de que tu los creíste posibles.
Mamá quisiera ser un animal, quisiera sentir emociones, no me importa pensar, mamá, no quiero pensar por que tal cosa ya me la arrancaron.
No entendía mamá, no entendía por que cuando dijiste que agradecidas aquel empleo que te permitió darme que comer no pensabas aun así en mi.
No entendía como aquellos hombres te forzaban a separarte de mi y tu lo agradecias. Cuando te escuche decir aquello ya no fui la misma. Vi en tus ojos aquella alegría nublada, pero no por lágrimas, si no por confusión, tu lo habías notado.
Tus horas conmigo eran...
No mamá. Nada fue igual. Ellos te arrebataron de mi y me hicieron su esclava. Ellos me hicieron sentir dichosa por comer, ellos me hicieron sentir su hija a pesar de que no me conocían. Y me convirtieron en tu enemiga.
Nunca pensé que me arrebatarian las emociones nunca pensé que me despojarian de ti. Que fueron ellos que los que me hicieron esto.
No puedo odiarlos mamá.
Ellos te dieron el dinero a través de tu trabajo por el cual yo comí.
Y es aquel discurso de hacer valer la vida solo se limitó en comida.
Un suicida me parecía estúpido. ¿Por qué no ser esclavos del sistema?
Mamá, yo ya los amaba. Y a ti te odiaba cada vez más.
Ellos me dieron la comida mamá.
Tú no.
Cinco años después sentí algo cuando me dijiste que tenías asma.
Yo era una mala actriz, mamá.
No dije nada y te mire, y confundiste aquello como sorpresa y temor.
Pero no mamá, aquello no me produzco nada.
Yo ya no era tu hija, era solo una chica que esperaba te dejaras de quejar.
¿Por qué sentir tu dolor?
Mamá, tus ojos ya no me despertarán por las mañanas.
Tus manos no me abrigaran con aquella manta.
Mamá te odio por creer que ellos eran algo bueno y luego...
Mi hijo me mira mamá. No deja de llorar. Te extrañará. Tengo envidia. Quisiera sentir aquel dolor.
El niño apenas tiene cinco años y ya siente que no puede soportar tu partida.
Espero algún día no me odie tanto como yo a ti.
La cajón es barato mamá, el más barato de la ciudad.
No mereces más, hiciste que tu propia hija te odie sin razón.
Tus ojos marrones claros eran algo bonito de ver cuando era niña. Tus ojos no eran como los míos, oscuros y sin ningún brillo. Los tuyos tenían sentido, uno absurdo como mi vida.
Me siento débil mamá, no he comido en días y solo puedo sostenerme por que duermo mucho.
He decidido no ir al entierro. Todos creen que mi dolor me ha dejado en blanco, pero es mentira.
¿Por qué permitíste que me arrebataran de ti?
¿Por qué con tu segunda enfermedad todo me dio lo mismo?
¿Por qué las idas y venidas al hospital eran solo una pérdida de tiempo?
Con los estudios terminados fuiste la primera en abrazarme y llorar, yo solo sonreí como mecanismo de defensa. Esquive tus manos y dije que tenía que marcharme, que me vería con alguien, pero solo recorrí las siguientes cuadras para pensar en si te dejaba morir ahora por mi.
Fui a la costa y entre tanto cielo y mar pensé en ti, pensé en ti mamá y me sentí mal.
Sentí que debía de odiarte más y repudiarte pero no sólo eso, quería que lo supieras y pensaras en ello, que murieras más rápido y todo termine.
Por un momento no quise que tuvieras oportunidad de conocer a mi hijo, quería que eso te doliera y que la locura de una hija lejos y un nieto enfermo te destruyera poco a poco, pero mi marido no lo permitió.
Sufriste por nuestra separación y yo odie otra vez tu preocupación, te odie y te decía en mi mente que tu enfermedad ahora te matara y no yo.
No quería la carga mental, mamá, y ahora te tengo aquí ante mi, y no hay lágrimas de emoción...
Solo un fantasma de aquella niña que se alegraba del pan de cada día.
Mi hijo te extraña, es seguro que trataré de arrancarte de él, morirás pronto mamá, por que tu recuerdo es algo que pienso olvidar.
-Mamá. - Dice mi hijo al lado, tiene los ojos llenos de lágrimas y la carita roja por todo.
Perdón, mamá. 

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