Llevaba mucho tiempo ignorando los colores del amanecer.
Observaba con temor los días. Quizá los sueños habían terminado conmigo.
¿No lo había logrado?
Quien sabe...
No busco aquella respuesta.
Lo verdaderamente interesante de esto es que busco salidas dentro del laberinto que ya he recorrido. Pero aún así, temo por otra caída.
Vengo huyendo de las garras de los cientos de murciélagos que aún tratan de beber de mi cuerpo.
Los días son eternos.
La niña de sus ojos ha muerto muchas veces, así que no sé que hacer.
La lluvia retumba sobre mis orejas, llevó siglos atrapada.
Madre, los sueños se convirtieron en pesadillas, y las noches llevas de canciones de cuna ahora son solo un recuerdo monstruoso.
La caída más dura fue el destierro.
EL REGRESO A LA COSTA
Tres años pasaron, los escritores anónimos se mostraron furiosos, la determinación desapareció y no hubo por tal tiempo una esperanza. La lucha contra sus demonios fue brutal. Cada mes hicieron de aquel escritor un pedazo de carne podrida. Cada mes, la luz se apagaba, y marchitas las margaritas, se iban hundiendo más y más junto a sus fuerzas.
Había ocurrido mucho. Pronto se dio cuenta que el amor no siempre es causa de grandes descubrimientos para la pluma. Se dio cuenta que muchas veces las caídas y los momentos difícil son esenciales para la búsqueda del nacimientos de hijos.
Había olvidado a los seres que tanto amo. Olvido que los amaba tanto.
En realidad había olvidado un amor que nunca le enseñaron a usar. Tal vez era muy obvio. Tal vez las emociones lo vencieron. Ni si quiera reconocía al sol. Las nubes eran más cercanas. Pero es que no es invierno para siempre. Pero había estado tan acostumbrado... Ya el gris era parte de su vida.
Es que con la vista en la playa los miro a lo lejos. Pero no supo quienes eran, algunos eran tímidos.
Hasta que se acercaron, sus alas llenas de sangre lo hicieron sentir culpable.
Él los había dañado. Estuvieron cerca de la muerte así que no supo que decirles.
Pero ellos si.
"Nunca vi tanta oscuridad en toda mi vida".
Se sonrojo avergonzado, tenía toda la culpa, los olvidó.
Asumiría toda la responsabilidad.
Otro de ellos, sucio y con muchos golpes como ninguno le dijo
"Te buscamos tanto tiempo"
Nuevamente se sonrojo.
"Pero... Pero pudimos vencerlos".
Termino.
Había ocurrido mucho. Pronto se dio cuenta que el amor no siempre es causa de grandes descubrimientos para la pluma. Se dio cuenta que muchas veces las caídas y los momentos difícil son esenciales para la búsqueda del nacimientos de hijos.
Había olvidado a los seres que tanto amo. Olvido que los amaba tanto.
En realidad había olvidado un amor que nunca le enseñaron a usar. Tal vez era muy obvio. Tal vez las emociones lo vencieron. Ni si quiera reconocía al sol. Las nubes eran más cercanas. Pero es que no es invierno para siempre. Pero había estado tan acostumbrado... Ya el gris era parte de su vida.
Es que con la vista en la playa los miro a lo lejos. Pero no supo quienes eran, algunos eran tímidos.
Hasta que se acercaron, sus alas llenas de sangre lo hicieron sentir culpable.
Él los había dañado. Estuvieron cerca de la muerte así que no supo que decirles.
Pero ellos si.
"Nunca vi tanta oscuridad en toda mi vida".
Se sonrojo avergonzado, tenía toda la culpa, los olvidó.
Asumiría toda la responsabilidad.
Otro de ellos, sucio y con muchos golpes como ninguno le dijo
"Te buscamos tanto tiempo"
Nuevamente se sonrojo.
"Pero... Pero pudimos vencerlos".
Termino.
Caminos
Desaparecimos.
Dimos por muerto muchas cosas,
la amistad fue haciéndose solo un recuerdo
y los momentos... Ellos ya no volverán,
por que se marcharon con muchas sonrisas
y llantos de tristeza que fueron un dolor puro
en aquel tiempo.
Los abrazos se marcharon, el tacto fue olvidado,
la angustia y preocupación se esfumaron,
los "Buenos días" hoy ya no son ni siquiera una
mirada, son solo recuerdos que van muriendo,
esos que sabes que dejaran de doler en algún momentos,
esos que dejaran de existir.
Hoy las cosas son un poco difíciles,
ya no hay buenos deseos, pero la individualidad
junto los sentimientos se están marchando,
tal vez voy por buen camino,
tal vez solo era el único escape que tenía.
A veces ya ni siquiera sonrió,
las emociones empiezan a borrarse y
una tranquilidad en cada suspiro me dice
"Sabes que es lo correcto".
Entonces no huyo y no busco el camino que tomaste.
Entonces olvido...
Empiezo a olvidarme de ti y de mí.
Dimos por muerto muchas cosas,
la amistad fue haciéndose solo un recuerdo
y los momentos... Ellos ya no volverán,
por que se marcharon con muchas sonrisas
y llantos de tristeza que fueron un dolor puro
en aquel tiempo.
Los abrazos se marcharon, el tacto fue olvidado,
la angustia y preocupación se esfumaron,
los "Buenos días" hoy ya no son ni siquiera una
mirada, son solo recuerdos que van muriendo,
esos que sabes que dejaran de doler en algún momentos,
esos que dejaran de existir.
Hoy las cosas son un poco difíciles,
ya no hay buenos deseos, pero la individualidad
junto los sentimientos se están marchando,
tal vez voy por buen camino,
tal vez solo era el único escape que tenía.
A veces ya ni siquiera sonrió,
las emociones empiezan a borrarse y
una tranquilidad en cada suspiro me dice
"Sabes que es lo correcto".
Entonces no huyo y no busco el camino que tomaste.
Entonces olvido...
Empiezo a olvidarme de ti y de mí.
HUELLA - CAPÍTULO 1
Capítulo 1:
Hace 11 años su padre dijo:
-Tu madre se fue. No la esperes.
En ese momento no entendio si se refería a que no volvería jamás o no volvería aquel día.
Pero lo cierto es que ella no volvia mes tras mes.
Lo supuso.
Ella se había marchado y si algún día volvía le diría que la había extrañado.
Hasta que tal día llegara -tal vez pronto- la abrazaría. O tal ves lloraría.
Pero pronto esperaba saberlo.
Siendo hija única su infancia más que normal fue insípida.
Su padre tomaba cada sábado. Asi que cada fin de semana ella aguardaba en su pequeña habitación. Releyendo cuentos que tía Sara le había regalado por navidad.
Sara era la hermana menor de su padre. Apenas había cumplio 32 el verano pasado. Así que cada ves que podía iba y se quedaba con ella. Sara sabía que era perder a uno de sus padres. El abuelo murio joven. En un enfrentamiento por tierras, asi que no llego a criar a Sara. Aunque siempre hacia enfasis en ese tema para lograr un parentesco y no sentirse tan sola, Kala sabía que no era lo mismo. La abuela era buena con todos, bueno, lo era hasta que enfermo y solo reposaba en cama e iba al baño 4 veces al día.
Kala no visitaba a la abuela porque ella siempre entristecía al verla. La trataba bien pero sus ojos siempre se mojaban cuando ella ya se despedía. Kala odiaba llorar y ver llorar a alguien.
Era hora de trabajar. Kala miro por su ventana. Eran cerca de las 8pm. Augusto la hecharía si llegaba tarde denuevo.
Metió en una bolsa negra su casaca. Estaba algo vieja pero abrigaba muy bien aún. Salió y dejo la llave en el macetero pequeño de la ventana. Un poco de tierra y listo.
Papá odiaba cuando lo olvidaba. La resaca lo hacia merecedor de un humor desastroso. Ya la había abofeteado en 3 ocasiones. Siempre dormía con la cara roja e hinchada, tanto que le molestaba conciliar el sueño.
-¡Hola Kala! - Ella giro con entusiasmo, Jim siempre venía de la fabrica a esas horas, siempre con pan y cafe barato.
-¿Estabas esperando? - Pregunto al verle, sonrío y abrio los ojos al ver el pan con jamón. Tenía hambre.
-Me agradas, lo sabes. -Dijo con tono de orgullo dolido. - Pero ya tengo a quien cuidar.
Hacia él venía corriendo una niña de 4 años. Crisel era pequeña y delgada. Pero su llamativo eran sus ojos verdes. Nadie de ese lugar podría creerlo. Una niña con ese color de ojos y la piel de porcelana hija de un trabajador de 10 horas, explotado y apenas con los recursos para mantenerse a él y su madre. Fue una bomba.
La niña fue dejada cuando era una bebe, Jim nunca hablaba de la madre. Nadie sabía de ella.
Nadie conocía a nadie con ojos verdes o con caracteristicas como la niña.
Crisel fue abandonada. Eso creía Kala. Pero también creía que a diferencia de ella, Crisel tenía el amor de su padre.
Kala froto la cabeza de Crisel y se marchó con un pan que le ofreció Jim. Corrió luego de un minuto.
Augusto la hecharía.
Cuando llegó a media cuadra del clandestino bar vió como alguien era hechado a la calle. Corrió más deprisa y vio que era una mujer alta.
Su cabello ocultaba su cara. Usaba una falda, pantis y tacones de color negro, chaqueta gris y una blusa marrón que parecía estar rota por la cintura.
Kala trato de acercarse a ayudar, pero Augusto la jaló y de tal tirón la hizo caer de trasero en la pista.
-Ni te atrevas.
Kala empezó a levantarse del frío suelo cuando la mujer giró y vió su verdadero rostro.
No era una mujer.
Era un chico vestido de mujer.
Sus facciones eran finas, pero no lo suficiente. Ademas su manzana de Adán era evidente.
Una sonrisa torcida apareció y Kala imaginó que Augusto y el muchacho eran amantes.
Medio bar lo murmuraba.
-Dejame niña. No quiero que te golpee. -Y empezó a levantarse lentamente.
Al menos sabía que Augusto golpeaba a cualquiera del bar.
-Métete.
Kala miró nuevamente al hombre, aunque el maquillaje era bueno no pudo evitar ver la cicatriz de su nariz.
Kala entró, las otras meseras charlaban en un rincón. Vió a Jaime detrás de la barra, y aunque era un señor, era lo suficientemente amable para que le cayera bien a Kala.
-¿Qué sucede?
-Augusto lo trajo hace 2 horas, su oficina estuvo cerrada en ese periodo.
Kala espero con paciencia pero Jaime no dijo más.
-¿Y?
-Lo hecho cual rata. Eso ya lo sabes.
Kala no sabía que pensar. No había mucho sentido en ello.
El turno empezó. Kala no hablaba mucho con las otras meseras. Ni tampoco con las prostitutas que llegaban después de las 10pm. A excepción de Yuri, ella hablaba aunque a veces no hablaba porque decía que pelearía con cualquiera que le causara fatiga.
Kala termino su turno. Eran cerca de las 5am.
Jare S.
Hace 11 años su padre dijo:
-Tu madre se fue. No la esperes.
En ese momento no entendio si se refería a que no volvería jamás o no volvería aquel día.
Pero lo cierto es que ella no volvia mes tras mes.
Lo supuso.
Ella se había marchado y si algún día volvía le diría que la había extrañado.
Hasta que tal día llegara -tal vez pronto- la abrazaría. O tal ves lloraría.
Pero pronto esperaba saberlo.
Siendo hija única su infancia más que normal fue insípida.
Su padre tomaba cada sábado. Asi que cada fin de semana ella aguardaba en su pequeña habitación. Releyendo cuentos que tía Sara le había regalado por navidad.
Sara era la hermana menor de su padre. Apenas había cumplio 32 el verano pasado. Así que cada ves que podía iba y se quedaba con ella. Sara sabía que era perder a uno de sus padres. El abuelo murio joven. En un enfrentamiento por tierras, asi que no llego a criar a Sara. Aunque siempre hacia enfasis en ese tema para lograr un parentesco y no sentirse tan sola, Kala sabía que no era lo mismo. La abuela era buena con todos, bueno, lo era hasta que enfermo y solo reposaba en cama e iba al baño 4 veces al día.
Kala no visitaba a la abuela porque ella siempre entristecía al verla. La trataba bien pero sus ojos siempre se mojaban cuando ella ya se despedía. Kala odiaba llorar y ver llorar a alguien.
Era hora de trabajar. Kala miro por su ventana. Eran cerca de las 8pm. Augusto la hecharía si llegaba tarde denuevo.
Metió en una bolsa negra su casaca. Estaba algo vieja pero abrigaba muy bien aún. Salió y dejo la llave en el macetero pequeño de la ventana. Un poco de tierra y listo.
Papá odiaba cuando lo olvidaba. La resaca lo hacia merecedor de un humor desastroso. Ya la había abofeteado en 3 ocasiones. Siempre dormía con la cara roja e hinchada, tanto que le molestaba conciliar el sueño.
-¡Hola Kala! - Ella giro con entusiasmo, Jim siempre venía de la fabrica a esas horas, siempre con pan y cafe barato.
-¿Estabas esperando? - Pregunto al verle, sonrío y abrio los ojos al ver el pan con jamón. Tenía hambre.
-Me agradas, lo sabes. -Dijo con tono de orgullo dolido. - Pero ya tengo a quien cuidar.
Hacia él venía corriendo una niña de 4 años. Crisel era pequeña y delgada. Pero su llamativo eran sus ojos verdes. Nadie de ese lugar podría creerlo. Una niña con ese color de ojos y la piel de porcelana hija de un trabajador de 10 horas, explotado y apenas con los recursos para mantenerse a él y su madre. Fue una bomba.
La niña fue dejada cuando era una bebe, Jim nunca hablaba de la madre. Nadie sabía de ella.
Nadie conocía a nadie con ojos verdes o con caracteristicas como la niña.
Crisel fue abandonada. Eso creía Kala. Pero también creía que a diferencia de ella, Crisel tenía el amor de su padre.
Kala froto la cabeza de Crisel y se marchó con un pan que le ofreció Jim. Corrió luego de un minuto.
Augusto la hecharía.
Cuando llegó a media cuadra del clandestino bar vió como alguien era hechado a la calle. Corrió más deprisa y vio que era una mujer alta.
Su cabello ocultaba su cara. Usaba una falda, pantis y tacones de color negro, chaqueta gris y una blusa marrón que parecía estar rota por la cintura.
Kala trato de acercarse a ayudar, pero Augusto la jaló y de tal tirón la hizo caer de trasero en la pista.
-Ni te atrevas.
Kala empezó a levantarse del frío suelo cuando la mujer giró y vió su verdadero rostro.
No era una mujer.
Era un chico vestido de mujer.
Sus facciones eran finas, pero no lo suficiente. Ademas su manzana de Adán era evidente.
Una sonrisa torcida apareció y Kala imaginó que Augusto y el muchacho eran amantes.
Medio bar lo murmuraba.
-Dejame niña. No quiero que te golpee. -Y empezó a levantarse lentamente.
Al menos sabía que Augusto golpeaba a cualquiera del bar.
-Métete.
Kala miró nuevamente al hombre, aunque el maquillaje era bueno no pudo evitar ver la cicatriz de su nariz.
Kala entró, las otras meseras charlaban en un rincón. Vió a Jaime detrás de la barra, y aunque era un señor, era lo suficientemente amable para que le cayera bien a Kala.
-¿Qué sucede?
-Augusto lo trajo hace 2 horas, su oficina estuvo cerrada en ese periodo.
Kala espero con paciencia pero Jaime no dijo más.
-¿Y?
-Lo hecho cual rata. Eso ya lo sabes.
Kala no sabía que pensar. No había mucho sentido en ello.
El turno empezó. Kala no hablaba mucho con las otras meseras. Ni tampoco con las prostitutas que llegaban después de las 10pm. A excepción de Yuri, ella hablaba aunque a veces no hablaba porque decía que pelearía con cualquiera que le causara fatiga.
Kala termino su turno. Eran cerca de las 5am.
Jare S.
A UN DÍA QUE TAL VEZ RECUERDES
Siempre soñé con un momento como ese.
Viví los segundos como si fuesen solo míos, te mire y medite que aquello no se trataba de mí, el pulso se me aceleró y agradecí tal oportunidad.
Viví los segundos como si fuesen solo míos, te mire y medite que aquello no se trataba de mí, el pulso se me aceleró y agradecí tal oportunidad.
La luz se apagó y sin temor tus labios se apegaron a los míos.
Nunca creí que me desesperaría tanto.
¿Por qué creí que en cinco segundos te arrebatarian de mí?
No pude evitarlo, y mis manos ya no eran mías, y lo sabias, y sonreíste, lo sabía, tu sonreíste por mí.
Nunca creí que me desesperaría tanto.
¿Por qué creí que en cinco segundos te arrebatarian de mí?
No pude evitarlo, y mis manos ya no eran mías, y lo sabias, y sonreíste, lo sabía, tu sonreíste por mí.
Y simplemente aceptaste el castigo, me mordiste el labio. Tu boca exhalo y sentí nublada la cabeza.
Sentí tu cuerpo, como nadie lo había hecho, como aquella desesperación que jamás fuiste capaz de expresarla a ellos.
¿Por qué entonces sentí celos?
Tal vez por que me negué a algo como eso,
por que quería quererte y que no seas solo un amanecer más.
Quería marcarte y que tú lo hicieras conmigo.
Quería tus besos como camino, y dejar mi olor entre tú boca y nariz.
Bebí de tu cuerpo y sentí miedo, ellos ya lo habían hecho, ¿debería sentirme intimidada?
Los ojos se me nublaron y los apreté, acaricie tu piel, y tus delgadas piernas temblaron.
Medite aquel sonido. Oh, Dios mío, como lo disfrute, y tus quejidos ya no fueron míos.
Eran de aquel día y supe que lloraría luego por ti.
Me detuve y tus piernas se liberaron, subí y te besé, con ganas de más y un comentario que decía ''Soy de aquel segundo, y tu alma... Aquella es del sueño infinito que jamás lograré conocer''
Con un breve beso te imagine entre mis brazos, y tomé tus manos por que quería el control.
Quería verte...
Quería que aquello fuera mío. Pero la noche solo hizo que todo lo imaginara.
Y con un largo beso aún te recuerdo, y con un posdata te digo: te extraño.
Sentí tu cuerpo, como nadie lo había hecho, como aquella desesperación que jamás fuiste capaz de expresarla a ellos.
¿Por qué entonces sentí celos?
Tal vez por que me negué a algo como eso,
por que quería quererte y que no seas solo un amanecer más.
Quería marcarte y que tú lo hicieras conmigo.
Quería tus besos como camino, y dejar mi olor entre tú boca y nariz.
Bebí de tu cuerpo y sentí miedo, ellos ya lo habían hecho, ¿debería sentirme intimidada?
Los ojos se me nublaron y los apreté, acaricie tu piel, y tus delgadas piernas temblaron.
Medite aquel sonido. Oh, Dios mío, como lo disfrute, y tus quejidos ya no fueron míos.
Eran de aquel día y supe que lloraría luego por ti.
Me detuve y tus piernas se liberaron, subí y te besé, con ganas de más y un comentario que decía ''Soy de aquel segundo, y tu alma... Aquella es del sueño infinito que jamás lograré conocer''
Con un breve beso te imagine entre mis brazos, y tomé tus manos por que quería el control.
Quería verte...
Quería que aquello fuera mío. Pero la noche solo hizo que todo lo imaginara.
Y con un largo beso aún te recuerdo, y con un posdata te digo: te extraño.
Perdón
Perdón.
Y ahora te veo a través de esa caja, con las mejillas maquilladas y haciendome notar que eras mas bella de lo que recordaba.
No he botado ni una lagrima por ti. Es triste, lo sé.
Han sido días largos y en los que sólo pedía despertar.
Mamá hace tres días te he perdido. Y ni una sola lágrima a salido.
Mamá nunca he sentido algo que me regrese a la vida. Tal vez te debieron decir que tu hija respiraria pero que viva nunca estaría.
Mamá quiero llorar por ti. Quiero sentir mi corazón y que la muerte sea mi consolador y la escalera que me acerque a ti.
Mamá, no puedo matarme por que no valdría la pena. Por que no te quiero.
Y ahora te veo a través de esa caja, con las mejillas maquilladas y haciendome notar que eras mas bella de lo que recordaba.
No he botado ni una lagrima por ti. Es triste, lo sé.
Han sido días largos y en los que sólo pedía despertar.
Mamá hace tres días te he perdido. Y ni una sola lágrima a salido.
Mamá nunca he sentido algo que me regrese a la vida. Tal vez te debieron decir que tu hija respiraria pero que viva nunca estaría.
Mamá quiero llorar por ti. Quiero sentir mi corazón y que la muerte sea mi consolador y la escalera que me acerque a ti.
Mamá, no puedo matarme por que no valdría la pena. Por que no te quiero.
Recuerdo ante tu rostro esas sonrisas que me dedicabas. Mamá los sueños nunca fueron parte de mi vida a pesar de que tu los creíste posibles.
Mamá quisiera ser un animal, quisiera sentir emociones, no me importa pensar, mamá, no quiero pensar por que tal cosa ya me la arrancaron.
No entendía mamá, no entendía por que cuando dijiste que agradecidas aquel empleo que te permitió darme que comer no pensabas aun así en mi.
No entendía como aquellos hombres te forzaban a separarte de mi y tu lo agradecias. Cuando te escuche decir aquello ya no fui la misma. Vi en tus ojos aquella alegría nublada, pero no por lágrimas, si no por confusión, tu lo habías notado.
Tus horas conmigo eran...
No mamá. Nada fue igual. Ellos te arrebataron de mi y me hicieron su esclava. Ellos me hicieron sentir dichosa por comer, ellos me hicieron sentir su hija a pesar de que no me conocían. Y me convirtieron en tu enemiga.
Nunca pensé que me arrebatarian las emociones nunca pensé que me despojarian de ti. Que fueron ellos que los que me hicieron esto.
No puedo odiarlos mamá.
Ellos te dieron el dinero a través de tu trabajo por el cual yo comí.
Y es aquel discurso de hacer valer la vida solo se limitó en comida.
Un suicida me parecía estúpido. ¿Por qué no ser esclavos del sistema?
Mamá, yo ya los amaba. Y a ti te odiaba cada vez más.
Ellos me dieron la comida mamá.
Tú no.
Cinco años después sentí algo cuando me dijiste que tenías asma.
Yo era una mala actriz, mamá.
No dije nada y te mire, y confundiste aquello como sorpresa y temor.
Pero no mamá, aquello no me produzco nada.
Yo ya no era tu hija, era solo una chica que esperaba te dejaras de quejar.
¿Por qué sentir tu dolor?
Mamá, tus ojos ya no me despertarán por las mañanas.
Tus manos no me abrigaran con aquella manta.
Mamá te odio por creer que ellos eran algo bueno y luego...
Mi hijo me mira mamá. No deja de llorar. Te extrañará. Tengo envidia. Quisiera sentir aquel dolor.
El niño apenas tiene cinco años y ya siente que no puede soportar tu partida.
Espero algún día no me odie tanto como yo a ti.
La cajón es barato mamá, el más barato de la ciudad.
No mereces más, hiciste que tu propia hija te odie sin razón.
Tus ojos marrones claros eran algo bonito de ver cuando era niña. Tus ojos no eran como los míos, oscuros y sin ningún brillo. Los tuyos tenían sentido, uno absurdo como mi vida.
Me siento débil mamá, no he comido en días y solo puedo sostenerme por que duermo mucho.
He decidido no ir al entierro. Todos creen que mi dolor me ha dejado en blanco, pero es mentira.
¿Por qué permitíste que me arrebataran de ti?
¿Por qué con tu segunda enfermedad todo me dio lo mismo?
¿Por qué las idas y venidas al hospital eran solo una pérdida de tiempo?
Con los estudios terminados fuiste la primera en abrazarme y llorar, yo solo sonreí como mecanismo de defensa. Esquive tus manos y dije que tenía que marcharme, que me vería con alguien, pero solo recorrí las siguientes cuadras para pensar en si te dejaba morir ahora por mi.
Fui a la costa y entre tanto cielo y mar pensé en ti, pensé en ti mamá y me sentí mal.
Sentí que debía de odiarte más y repudiarte pero no sólo eso, quería que lo supieras y pensaras en ello, que murieras más rápido y todo termine.
Por un momento no quise que tuvieras oportunidad de conocer a mi hijo, quería que eso te doliera y que la locura de una hija lejos y un nieto enfermo te destruyera poco a poco, pero mi marido no lo permitió.
Sufriste por nuestra separación y yo odie otra vez tu preocupación, te odie y te decía en mi mente que tu enfermedad ahora te matara y no yo.
No quería la carga mental, mamá, y ahora te tengo aquí ante mi, y no hay lágrimas de emoción...
Solo un fantasma de aquella niña que se alegraba del pan de cada día.
Mi hijo te extraña, es seguro que trataré de arrancarte de él, morirás pronto mamá, por que tu recuerdo es algo que pienso olvidar.
-Mamá. - Dice mi hijo al lado, tiene los ojos llenos de lágrimas y la carita roja por todo.
Perdón, mamá.
Mamá quisiera ser un animal, quisiera sentir emociones, no me importa pensar, mamá, no quiero pensar por que tal cosa ya me la arrancaron.
No entendía mamá, no entendía por que cuando dijiste que agradecidas aquel empleo que te permitió darme que comer no pensabas aun así en mi.
No entendía como aquellos hombres te forzaban a separarte de mi y tu lo agradecias. Cuando te escuche decir aquello ya no fui la misma. Vi en tus ojos aquella alegría nublada, pero no por lágrimas, si no por confusión, tu lo habías notado.
Tus horas conmigo eran...
No mamá. Nada fue igual. Ellos te arrebataron de mi y me hicieron su esclava. Ellos me hicieron sentir dichosa por comer, ellos me hicieron sentir su hija a pesar de que no me conocían. Y me convirtieron en tu enemiga.
Nunca pensé que me arrebatarian las emociones nunca pensé que me despojarian de ti. Que fueron ellos que los que me hicieron esto.
No puedo odiarlos mamá.
Ellos te dieron el dinero a través de tu trabajo por el cual yo comí.
Y es aquel discurso de hacer valer la vida solo se limitó en comida.
Un suicida me parecía estúpido. ¿Por qué no ser esclavos del sistema?
Mamá, yo ya los amaba. Y a ti te odiaba cada vez más.
Ellos me dieron la comida mamá.
Tú no.
Cinco años después sentí algo cuando me dijiste que tenías asma.
Yo era una mala actriz, mamá.
No dije nada y te mire, y confundiste aquello como sorpresa y temor.
Pero no mamá, aquello no me produzco nada.
Yo ya no era tu hija, era solo una chica que esperaba te dejaras de quejar.
¿Por qué sentir tu dolor?
Mamá, tus ojos ya no me despertarán por las mañanas.
Tus manos no me abrigaran con aquella manta.
Mamá te odio por creer que ellos eran algo bueno y luego...
Mi hijo me mira mamá. No deja de llorar. Te extrañará. Tengo envidia. Quisiera sentir aquel dolor.
El niño apenas tiene cinco años y ya siente que no puede soportar tu partida.
Espero algún día no me odie tanto como yo a ti.
La cajón es barato mamá, el más barato de la ciudad.
No mereces más, hiciste que tu propia hija te odie sin razón.
Tus ojos marrones claros eran algo bonito de ver cuando era niña. Tus ojos no eran como los míos, oscuros y sin ningún brillo. Los tuyos tenían sentido, uno absurdo como mi vida.
Me siento débil mamá, no he comido en días y solo puedo sostenerme por que duermo mucho.
He decidido no ir al entierro. Todos creen que mi dolor me ha dejado en blanco, pero es mentira.
¿Por qué permitíste que me arrebataran de ti?
¿Por qué con tu segunda enfermedad todo me dio lo mismo?
¿Por qué las idas y venidas al hospital eran solo una pérdida de tiempo?
Con los estudios terminados fuiste la primera en abrazarme y llorar, yo solo sonreí como mecanismo de defensa. Esquive tus manos y dije que tenía que marcharme, que me vería con alguien, pero solo recorrí las siguientes cuadras para pensar en si te dejaba morir ahora por mi.
Fui a la costa y entre tanto cielo y mar pensé en ti, pensé en ti mamá y me sentí mal.
Sentí que debía de odiarte más y repudiarte pero no sólo eso, quería que lo supieras y pensaras en ello, que murieras más rápido y todo termine.
Por un momento no quise que tuvieras oportunidad de conocer a mi hijo, quería que eso te doliera y que la locura de una hija lejos y un nieto enfermo te destruyera poco a poco, pero mi marido no lo permitió.
Sufriste por nuestra separación y yo odie otra vez tu preocupación, te odie y te decía en mi mente que tu enfermedad ahora te matara y no yo.
No quería la carga mental, mamá, y ahora te tengo aquí ante mi, y no hay lágrimas de emoción...
Solo un fantasma de aquella niña que se alegraba del pan de cada día.
Mi hijo te extraña, es seguro que trataré de arrancarte de él, morirás pronto mamá, por que tu recuerdo es algo que pienso olvidar.
-Mamá. - Dice mi hijo al lado, tiene los ojos llenos de lágrimas y la carita roja por todo.
Perdón, mamá.
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Llevaba mucho tiempo ignorando los colores del amanecer. Observaba con temor los días. Quizá los sueños habían terminado conmigo. ¿No lo h...