Capítulo 1:
Hace 11 años su padre dijo:
-Tu madre se fue. No la esperes.
En ese momento no entendio si se refería a que no volvería jamás o no volvería aquel día.
Pero lo cierto es que ella no volvia mes tras mes.
Lo supuso.
Ella se había marchado y si algún día volvía le diría que la había extrañado.
Hasta que tal día llegara -tal vez pronto- la abrazaría. O tal ves lloraría.
Pero pronto esperaba saberlo.
Siendo hija única su infancia más que normal fue insípida.
Su padre tomaba cada sábado. Asi que cada fin de semana ella aguardaba en su pequeña habitación. Releyendo cuentos que tía Sara le había regalado por navidad.
Sara era la hermana menor de su padre. Apenas había cumplio 32 el verano pasado. Así que cada ves que podía iba y se quedaba con ella. Sara sabía que era perder a uno de sus padres. El abuelo murio joven. En un enfrentamiento por tierras, asi que no llego a criar a Sara. Aunque siempre hacia enfasis en ese tema para lograr un parentesco y no sentirse tan sola, Kala sabía que no era lo mismo. La abuela era buena con todos, bueno, lo era hasta que enfermo y solo reposaba en cama e iba al baño 4 veces al día.
Kala no visitaba a la abuela porque ella siempre entristecía al verla. La trataba bien pero sus ojos siempre se mojaban cuando ella ya se despedía. Kala odiaba llorar y ver llorar a alguien.
Era hora de trabajar. Kala miro por su ventana. Eran cerca de las 8pm. Augusto la hecharía si llegaba tarde denuevo.
Metió en una bolsa negra su casaca. Estaba algo vieja pero abrigaba muy bien aún. Salió y dejo la llave en el macetero pequeño de la ventana. Un poco de tierra y listo.
Papá odiaba cuando lo olvidaba. La resaca lo hacia merecedor de un humor desastroso. Ya la había abofeteado en 3 ocasiones. Siempre dormía con la cara roja e hinchada, tanto que le molestaba conciliar el sueño.
-¡Hola Kala! - Ella giro con entusiasmo, Jim siempre venía de la fabrica a esas horas, siempre con pan y cafe barato.
-¿Estabas esperando? - Pregunto al verle, sonrío y abrio los ojos al ver el pan con jamón. Tenía hambre.
-Me agradas, lo sabes. -Dijo con tono de orgullo dolido. - Pero ya tengo a quien cuidar.
Hacia él venía corriendo una niña de 4 años. Crisel era pequeña y delgada. Pero su llamativo eran sus ojos verdes. Nadie de ese lugar podría creerlo. Una niña con ese color de ojos y la piel de porcelana hija de un trabajador de 10 horas, explotado y apenas con los recursos para mantenerse a él y su madre. Fue una bomba.
La niña fue dejada cuando era una bebe, Jim nunca hablaba de la madre. Nadie sabía de ella.
Nadie conocía a nadie con ojos verdes o con caracteristicas como la niña.
Crisel fue abandonada. Eso creía Kala. Pero también creía que a diferencia de ella, Crisel tenía el amor de su padre.
Kala froto la cabeza de Crisel y se marchó con un pan que le ofreció Jim. Corrió luego de un minuto.
Augusto la hecharía.
Cuando llegó a media cuadra del clandestino bar vió como alguien era hechado a la calle. Corrió más deprisa y vio que era una mujer alta.
Su cabello ocultaba su cara. Usaba una falda, pantis y tacones de color negro, chaqueta gris y una blusa marrón que parecía estar rota por la cintura.
Kala trato de acercarse a ayudar, pero Augusto la jaló y de tal tirón la hizo caer de trasero en la pista.
-Ni te atrevas.
Kala empezó a levantarse del frío suelo cuando la mujer giró y vió su verdadero rostro.
No era una mujer.
Era un chico vestido de mujer.
Sus facciones eran finas, pero no lo suficiente. Ademas su manzana de Adán era evidente.
Una sonrisa torcida apareció y Kala imaginó que Augusto y el muchacho eran amantes.
Medio bar lo murmuraba.
-Dejame niña. No quiero que te golpee. -Y empezó a levantarse lentamente.
Al menos sabía que Augusto golpeaba a cualquiera del bar.
-Métete.
Kala miró nuevamente al hombre, aunque el maquillaje era bueno no pudo evitar ver la cicatriz de su nariz.
Kala entró, las otras meseras charlaban en un rincón. Vió a Jaime detrás de la barra, y aunque era un señor, era lo suficientemente amable para que le cayera bien a Kala.
-¿Qué sucede?
-Augusto lo trajo hace 2 horas, su oficina estuvo cerrada en ese periodo.
Kala espero con paciencia pero Jaime no dijo más.
-¿Y?
-Lo hecho cual rata. Eso ya lo sabes.
Kala no sabía que pensar. No había mucho sentido en ello.
El turno empezó. Kala no hablaba mucho con las otras meseras. Ni tampoco con las prostitutas que llegaban después de las 10pm. A excepción de Yuri, ella hablaba aunque a veces no hablaba porque decía que pelearía con cualquiera que le causara fatiga.
Kala termino su turno. Eran cerca de las 5am.
Jare S.
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